Cuando se habla de cáncer infantil, muchas personas piensan únicamente en la enfermedad. Sin embargo, detrás de cada diagnóstico existe una red fundamental de cuidado formada por la familia, los cuidadores y el personal médico. Su atención, observación y acompañamiento son determinantes para lograr una detección temprana del cáncer infantil, mejorar el pronóstico y proteger la infancia.
La campaña Sonrisas que sanan nace desde esta mirada: entender que sanar no es solo tratar, sino cuidar, acompañar y actuar a tiempo.
¿Por qué el cáncer infantil requiere una mirada distinta?
A diferencia del cáncer en adultos, el cáncer infantil:
• No suele estar asociado a hábitos de vida.
• No se puede prevenir.
• Puede presentar síntomas similares a enfermedades comunes.
Esto hace que la detección temprana dependa en gran medida de quienes rodean al niño y lo conocen en su día a día.

El rol de la familia y los cuidadores en la detección temprana
Padres, madres y cuidadores son quienes más tiempo comparten con los niños. Por eso, su capacidad de observar cambios persistentes es clave.
Algunas preguntas que los cuidadores pueden hacerse son:
• ¿Este síntoma se repite o se prolonga más de lo habitual?
• ¿El niño se ve más cansado, sin energía o con menos apetito?
• ¿Hay dolores, moretones o fiebre sin causa clara?
La detección temprana del cáncer infantil no depende de identificar la enfermedad, sino de reconocer que algo no está bien y consultar oportunamente.
El entorno escolar también cuida
Docentes y cuidadores escolares cumplen un papel silencioso pero esencial. Cambios en el comportamiento, somnolencia constante, bajo rendimiento o fatiga excesiva pueden ser señales que, al ser compartidas con la familia, contribuyen a una evaluación médica oportuna.
La infancia se protege mejor cuando existe una comunicación activa entre familia, escuela y sistema de salud.
El personal médico: acompañar, orientar y dar confianza
El personal médico no solo diagnostica y trata. También:
• Orienta a las familias.
• Acompaña emocionalmente.
• Ayuda a entender cada etapa del proceso.
En el cáncer infantil, un equipo especializado permite no solo iniciar el tratamiento adecuado, sino también reducir complicaciones, efectos secundarios y el impacto emocional en el niño y su entorno.
La campaña Sonrisas que sanan pone en el centro a quienes cuidan: familias, cuidadores y personal de salud. Reconoce que el bienestar de los niños no solo se refleja en la alegría, sino en la atención oportuna, el acompañamiento constante y la información clara.

Cuidar una sonrisa implica:
• Estar atentos a las señales.
• No normalizar síntomas persistentes.
• Consultar a tiempo.
• Acompañar con amor y confianza.
Hablar de cáncer infantil es hablar de corresponsabilidad. Cada persona que acompaña a un niño tiene un rol en su cuidado. Informarse, observar y actuar oportunamente puede marcar la diferencia.
En Clínica Portoazul Auna, el acompañamiento integral a los niños y sus familias hace parte del compromiso con una atención humana, especializada y continua.
Si quieres conocer más sobre la detección temprana del cáncer infantil y el cuidado integral de la infancia, visita: https://www.clinicaportoazul.com/cancer-infantil-deteccion-temprana/




